Exposición Knock Knock Knock en «Labirinto della Masone»
Lugar: Labirinto della Masone, Fontanellato (Parma, Italia) — Fechas: 14 sep 2025 – 6 ene 2026
La exposición Knock Knock Knock. Guardiani di ferro dalla collezione Cesati, reúne batientes de puerta forjados en hierro —objetos aparentemente cotidianos que, reunidos, revelan estilos, técnicas y simbologías de varios siglos. Hoy en italianamente, queremos que nos acompañeis al «Labirinto della Masone» y te ofrecemos todo lo necesario para planificar la visita.
Resumen de la expo Knock Knock Knock
La muestra presenta aproximadamente 65 batientes de hierro procedentes de la colección Cesati (siglos XIV–XVIII). Se integra en el programa expositivo del Labirinto della Masone, un “parque cultural” de gran singularidad que combina un laberinto vegetal, arquitectura, colecciones de arte y un enfoque editorial heredado de Franco Maria Ricci.
El Labirinto della Masone: por qué el lugar importa
Visitar la exposición en el Labirinto della Masone no es lo mismo que visitar una sala de exposiciones urbana. El Labirinto es un proyecto del editor y coleccionista Franco Maria Ricci que se concreta en un entorno botánico y arquitectónico pensado para la contemplación y la sorpresa. El trazado en planta evoca formas simbólicas (una estrella de ocho puntas), y el enorme jardín de bambú crea corredores verdes que actúan como “umbrales” vivientes.
Knock Knock Knock idea hecha realiadad
El proyecto nació de la pasión de Ricci por los laberintos y por la cultura impresa. Inaugurado oficialmente en 2015, el complejo reúne la sensibilidad editorial del fundador con colecciones pictóricas, tipográficas y ahora, con exposiciones temporales de alto interés curatorial. Mientras, en pocas décadas, la Emilia-Romagna se ha convertido en un punto de referencia para viajeros interesados en propuestas culturales distintas.
Los protagonistas de este nuevo proyecto expositivo son los “picchiotti” de puerta, más comúnmente conocidos como llamadores o aldabas.
Son piezas únicas de hierro forjado entre los siglos XIV y XVIII, procedentes de la extraordinaria colección privada de Alessandro Cesati.
Verdaderos “guardianes” de las moradas europeas, estos objetos de espléndida factura encarnan un saber antiguo en el que el arte de la escultura en hierro forjado alcanza cimas altísimas de pericia técnica, potencia plástica e imaginación simbólica.
Los picchiotti de hierro son un ejemplo excelente: lejos de ser simples objetos de uso, las piezas expuestas representan un patrimonio iconográfico y antropológico de rara sugestión.
Realizadas principalmente en Italia y España, pero también en Francia, Austria y Alemania, estas aldabas figurativas presentan una sorprendente variedad formal.
Dragones, serpientes, leones, protomas humanas, elementos vegetales, figuras en bulto redondo o detalles mínimos grabados con gracia y fuerza expresiva. Son criaturas que no solo cumplen una función ornamental o mecánica, sino que “expresan el alma misma de la Casa”.
Un lugar que proteger, custodiado por un genius loci en forma de animal o figura antropomorfa, a menudo vinculada a simbologías antiguas y precristianas.
Una sugestión amplificada por las imágenes de puertas, portones y umbrales captadas por el fotógrafo Massimo Listri, que, invitando al silencio y a la contemplación, narran la arquitectura como experiencia mental y emocional.
Con motivo de la exposición se publicará un volumen homónimo, editado por Franco Maria Ricci Editore, con textos de Stefano Salis y Carlo Donà
Arquitectura y botánica de Knock Knock Knock
El Labirinto ocupa varias hectáreas y se organiza en torno a un núcleo arquitectónico central. Las galerías de bambú —con decenas de especies— generan claridad lumínica variable durante el día: la luz entra filtrada, las sombras se mueven y cada pasillo cambia de atmósfera según la hora y la estación. Esa cualidad sensorial potencia la lectura de la exposición, porque los batientes de hierro (guardianes del umbral) funcionan simbólicamente en un entorno que literalmente juega con entradas y salidas.
Qué ver en el Labirinto además de la exposición
- Colección permanente: obras reunidas por Franco Maria Ricci que abarcan varios siglos (arte, escultura, gráfica editorial).
- Jardines de bambú: paseos vegetales, miradores y rincones tranquilos ideales para fotografía y meditación.
- Espacios expositivos: salas que acogen muestras temporales como la de la colección Cesati.
- Biblioteca/taller editorial: vinculación con la historia editorial de Ricci y su pasión por el diseño tipográfico.
- La relación entre el Labirinto y la exposición «Knock Knock Knock»
El vínculo entre el tema de la exposición —puertas, umbrales y “guardianes”— y el Labirinto es orgánico. Mientras la muestra obliga a mirar de cerca piezas de hierro que han protegido entradas durante siglos, el visitante atraviesa literalmente umbrales vegetales y arquitectónicos en el recinto. Esa correspondencia espacio-tema intensifica la experiencia: no ves los batientes como objetos aislados, sino como partes de un imaginario de tránsito, protección y bienvenida.
Consejos prácticos para planificar la visita a Knock Knock Knock
A continuación, encontrarás recomendaciones prácticas y logísticas para aprovechar la visita y generar contenido de blog o fotografías potentes.
Horarios y entradas
“El Labirinto” suele abrir a media mañana y cerrar al atardecer; los horarios varían por temporada. Se recomienda comprar entradas con antelación en la web oficial para garantizar disponibilidad, sobre todo en fines de semana y festivos.
Duración recomendada
Reserva entre 2 y 4 horas: 45–90 minutos para recorrer el laberinto, 45–90 minutos para la exposición y colecciones, más tiempo para fotos o parada gastronómica.
Accesibilidad
El complejo ofrece accesos adaptados en varias zonas, aunque ciertos pasillos vegetales pueden ser más estrechos; consulta con antelación si vienes con silla de ruedas o movilidad reducida.
Recomendaciones finales para Knock Knock Knock
Si finalmente decides ir a la exposición, recuerda que al llegar a Fontanellato, también tienes mucho para visitar y descubrir
Avanzas unos pasos y de pronto la ves: la Rocca Sanvitale, flotando sobre su foso de agua, como si hubiera decidido quedarse suspendida en el tiempo. Sus muros, intactos y silenciosos, guardan más de ochocientos años de historias: duques, intrigas nobiliarias, banquetes y hasta una cámara oscura del siglo XIX que parece salida de una novela. Cuando entras, el interior huele a madera antigua y piedra húmeda, y los salones te guían como si fueras un invitado secreto de la familia Sanvitale.
Fuera, la vida continúa despacio. En la plaza principal, las mesas se llenan de gente charlando sin prisas. Un mercadillo local despliega quesos, salames y el inevitable Parmigiano Reggiano que perfuma el aire con promesas gastronómicas. Caminas por las calles pequeñas, descubriendo rincones floridos, murales inesperados y tiendas que venden productos artesanales.
A pocos minutos en coche, el paisaje cambia: la llanura del Po se abre como una página en blanco y aparece el Labirinto della Masone, un laberinto de bambú que parece infinito. Sus pasillos verdes te envuelven en silencio, y por un momento te olvidas del mundo exterior, como si hubieras cruzado un umbral mágico. Allí, entre sus galerías, el arte y la naturaleza conviven en un equilibrio perfecto.
Regresas a Fontanellato al atardecer, cuando el sol cae sobre la Rocca y el agua del foso brilla como un espejo. Respiras hondo, despacio. Todo es calma. Todo es belleza sencilla.
Y piensas: sí, este es uno de esos lugares que merecen ser descubiertos sin prisa.
Si Fontanellato te ha cautivado como a nosotros, cuéntanoslo en nuestro blog de Italianamente.



