Calabria y sus pueblos fantasmas.

Visitar pueblos fantasmas es una nueva forma de turismo rural. Esta moda de recorrer lugares, incluso tiene una denominación propia. «Ghost Town» se le llama a esta creciente práctica.

Todos los países tienen pueblos fantasmas abandonados. Lugares que con el paso de tiempo se han quedado desérticos. Colegios en silencio. Iglesias donde pasta el ganado. Tabernas en cuya barra anidan aves. En fin, en principio paisajes tristes y desolados. Pero quizás, como todo es cíclico en la Historia, ahora está de moda recorrer pueblos fantasmas.

Tal vez, una cierta visión romántica decimonónica del espíritu humano invade nuestras consciencias. O, Tal vez, tengamos una visión más científico técnica y queramos visitarlos con una mirada observadora. Investigar como vivieron para saber como vivimos. Indagar en nuestras raíces para saber como debemos ser.

En Italia, la región de Calabria es la que más lugares ofrece al visitante. Veámoslos detenidamente:

Pentedattilo

Es el pueblo fantasma más famoso e impresionante de Calabria. Hasta 1811 fue un municipio independiente. Con el paso del tiempo, todos sus habitantes emigraron. O bien por trabajo, o bien por causas naturales como terremotos e inundaciones, Pentedattilo quedó deshabitado.

Situado a 250 metros del nivel del mar, el pueblo se alza sobre del acantilado del Monte Calvario. Con la característica que visto desde el aire parece la gigantesca mano de un mamut. De ahí su nombre Pentedattilo (cinco dedos).

Aparte de su impresionante orografía, este pueblo calabrés esta lleno de Historia. Entre la que destaca, que normalmente siempre es la macabra, sobresale una matanza que se produjo en la noche de Pascua de 1686. Tal ha sido la leyenda sobre las dos familias protagonistas de esta sangrienta masacre que incluso el actor Robert Englund, visitó Pentedattilo.

Englund, reconoció que visitar este pueblo fue su gran ayuda e inspiración para poder representar su papel más conocido: Freddy Krueger.

Roghudi Vecchio

Otro famoso pueblo fantasma de Calabria es Roghudi Vecchio. Habitada desde 1050 tiene las casas situadas en un precipicio. Fue declarada totalmente inadecuada para la habitabilidad después de las dos fuertes inundaciones que tuvieron lugar en 1971 y 1973. La población de Roghudi se distribuyó a los pueblos vecinos.
Las leyendas de Roghudi son muchas. Van pasando de generación en generación. La más conocida es la del dragón furioso que habitaba en el pueblo desde tiempo inmemorial.  Nadie ha tenido el valor de desafiar al dragón hasta que un día un niño que nació con deformidades, fue dado a dos hombres. Ellos, pensando en la vieja leyenda, decidió prepararse para la prueba de valor para el sacrificio y obtener el tesoro del dragón.
El altar estaba listo y el niño ya había sido sacrificado. Cuando estaban a punto de matar al niño, una tormenta de viento, violenta y repentina arrojó los dos hombres frente a las calderas del dragón, matando a uno de ellos.
 
Entonces nadie se atrevió a desafiar el dragón y el hombre que sobrevivió sufrió los tormentos del diablo hasta el final de sus días. El erudito Tommaso Besozzi, escribió a mediados del siglo XX que en el pueblo estaban aún los grandes clavos Roghudi. Eran grandes argollas que se ponían en las paredes de las casas con cuerdas atadas.  En el otro extremo de la cuerda se ataban los tobillos de los niños. Este fue el sistema de seguridad para evitar que los chiquillos cayeran por el barranco que rodea a Roghudi Vecchio.

Pueblos fantasmas en Calabria

Acherentia

Acerenthia es un pueblo abandonado situado en Ceredigion. La ciudad estaba rodeada por altos muros, en el valle del río Lesa, que una vez fue conocido como Acheron (de ahí el origen de su nombre). El pueblo fue finalmente abandonado en 1844 debido a las difíciles condiciones de higiene que el país estaba experimentando. A causa de las epidemias, la población disminuyó con el paso del tiempo hasta los 500 habitantes. Después del terremoto de 1738, el pueblo quedó destrozado. Los habitantes decidieron reubicar y construir un nuevo pueblo. El lugar elegido fue una vieja colina aledaña. Se hizo el nuevo centro urbano de Ceredigion y el antiguo pueblo de Acerenthia fue abandonado definitivamente y dado al pastoreo.

Sólo en los últimos años se han puesto en marcha de los programas de mejora y recuperación del territorio, con la creación de un parque arqueológico, gracias a la intervención de la Ciudad. Actualmente se muestra como una gran ciudad abandonada en ruinas donde se puede caminar por las calles antiguas y visitar las casas y palacios. Entre ellos, las ruinas del palacio del Obispo, símbolo y monumento de Acerenthia. Otra estructura importante de la población era la iglesia, dedicada a San León y el mártir San Teodoro Amasea. A pesar de que la iglesia está en ruinas, la arquitectura original de 3 naves sigue visible. También pueden visitarse las cuevas de San Basilio, a 2 kilómetros de distancia. Estas cuevas son de gran importancia dentro del ritual religioso griego bizantino.
Pueblos fantasmas en Calabria

Una nueva forma de turismo.

Y es que en a la actualidad, están surgiendo nuevas formas de turismo. Esta ruta por los pueblos fantasma es la muestra de ello. Sin duda, un recorrido nostálgico de un tiempo que ya pasó. Muchos de los turistas que se inclinan por recorrer estos pueblos son descendientes que oriundos de estos pueblos años atrás. Otros fueron nacidos en ellos, pero emigraron de pequeños con sus padres. Buscaban un futuro mejor, una vida más acomodada en otras ciudades más populosas. Pero sin duda, el recuerdo de la primera infancia, que diría nuestro Machado, siempre queda en el recuerdo.

Ahora vuelven a ver sus antiguas casas. Algunas ya en ruinas y las más, prácticamente abandonadas. Otras, derrumbadas por completo. Es la misma sensación como un descendiente de sefardíes recorre las calles de Toledo. Algunos visitan la antigua ciudad imperial, incluso con las llaves de sus antiguas casas. Llaves que han sido cuidadosamente guardadas. Llaves que han pasado de generación en generación. Y que recuerdan, un tiempo que ellos no quieren olvidar.

Recorrer los pueblos fantasmas de Italia, es la misma sensación que los sefardíes españoles. Pero con un dolor más profundo pues está más cercano en el tiempo. Como diría el filósofo Hegel en sus lecciones sobre Filosofía de la Historia, al final, lo necesario subsiste. Lo que no sabemos es para quién. Desde luego, para todos aquellos que tuvieron que irse, el desarraigo acumulado no les compensa.

La historia de vuelve a repetir.

El neologismo «Ghost Town» puede aparecer a simple vista muy moderno e incluso vistoso. Pero para todos aquellos que vuelven y recuerdan sus juegos y en definitiva, sus vivencias en estos pueblos abandonados de ahora, ninguna palabra les cura su desazón. No hay alivio para el destierro, sobre todo cuando es forzado. Es el caso de miles de familias que se vieron forzados a salir de sus hogares para poder llevar una vida más digna. Afortunadamente, ahora ya es agua pasada tanto en España como en Italia. Desafortunadamente, lo mismo, exactamente lo mismo, está ocurriendo en otros lugares.

Tenemos la obligación moral y sin duda ética de revisar esto. Debemos forzar de una manera u otra, a quienes corresponda. Debemos exigir políticas que eviten dejar zonas despobladas y abandonadas. No podemos quedarnos con la sensación dulce de que un lugar que será abandonado, será visitado después por turistas. No deben de haber más pueblos fantasmas.

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