Aniversario de Italo Svevo

Tal día como hoy nacía Italo Svevo. Considerado el padre de la novela moderna italiana. Su ciudad natal Trieste y escenario constante de sus obras, celebra hoy su aniversario.

Aron Hector Schmitz, su verdadero nombre, nació un 19 de diciembre de 1861 en Trieste (Italia). Hijo de madre italiana y padre judío, Italo Svevo, como con posterioridad firmara sus obras, es la máxima representación de aquel conglomerado de culturas que convivían en la Trieste de principios del siglo XX.

El hecho de que hablara mejor el triestino que el propio toscano fue en principio considerado un verdadero problema. Por ello fue catalogado al principio de mal escritor. Influenciado por estas críticas, llegó a pensar en trasladarse a Florencia para adecentar su estilo literario. A día de hoy, cierta parte de la crítica literaria especializada, continúa considerando que escribía mal el italiano. En contraposición, el rechazo unánime de la gran mayoría que considera que en absoluto escribía mal. Simplemente, su italiano era una versión particular del lenguaje toscano.

Juventud

A los 12 años su padre lo mandó a Baviera para mejorar el alemán. Lengua considerada imprescindible para las relaciones comerciales de la época. Segnitz-am-Main, sería su residencia durante cinco años.

Retorna de Baviera y se incorpora a trabajar en la cristalería de su padre. Pero no deja de interesarse por la literatura. Asiduamente visita la biblioteca pública y lee con fruición toda la literatura francesa interesándose especialmente por Schopenhauer.

Comienza a colaborar con el periódico triestino “El Independiente” con el pseudónimo de E. Samegli sobre varios temas culturales. Publica su primera obra “Ariosto Gobernador”, una obra de teatro y en 1890 su primera narración, “El asesino de la calle Belpoggio”.

En 1892 y tras convertirse al catolicismo, se casa con su prima Livia Veneziani que con el tiempo llegaría a publicar “La Vida de mi marido”, obra de gran importancia para conocer la biografía del escritor. Su hija Letizia nacería en 1897.

Ignorado

Italo Svevo, aunque olvidado durante muchos años por la crítica literaria italiana. Actualmente, tras una revisión profunda de todos sus escritos, se le considera pionero de la novela psicológica. Muy influenciado por Sigmund Freud, pero anticipándose al renombrado psicólogo austríaco, Italo Svevo considera que la novela no era ni podía ser en modo alguno un relato meramente lineal de lo narrado. El relato escrito, debía ahondar por imperativo categórico en los entresijos psíquicos de sus personajes. El argumento lineal de la novela, decía Svevo, fácilmente está al alcance de cualquiera. Es la riqueza de los análisis internos de los procesos psicológicos de los personajes lo que deben interesar tanto al autor como a sus lectores.

En 1893 publicó “Una Vida” y en 1898 “Senilidad”. Ambas pasaron totalmente desapercibidas tanto para la crítica como para el público. Italo Svevo, que por cierto, firmaba con este nombre para unir sus orígenes italianos de su madre y alemanes de su padre, se desilusionó y se desinteresó por la escritura pensando que se había equivocado y que realmente su oficio no sería el de escritor.

Tras muchos avatares, estuvo trabajando como intérprete de la correspondencia en la filial en Trieste de la Unión Banquera de Viena y otro tiempo en la fábrica de su suegro.

El encuentro con Joyce

Pero Italo Svevo no desistió del todo. En este intervalo conoció en Trieste a James Joyce que llegó a la ciudad como profesor de inglés. Svevo leyó con entusiasmo “Dublineses”. le regaló a Joyce un ejemplar de “Senilidad” y le dijo al escritor irlandés que él también había sido escritor. Al leer Joyce la obra de Svevo, reaccionó favorablemente hacía el autor. Compartía parte de las ideas sobre su consideración de la novela. Aseguraba que él era un gran escritor y “Senilidad” una gran obra. Recovecos por los análisis de los sentimientos humanos. Una gran novela. Este aserto del irlandés, animó sin duda a Svevo. No obstante, tendrían que pasar treinta años para que apareciera su obra cumbre, “La conciencia de Zeno” (1926).

Escrita entre 1923 y 1925, tuvo un gran éxito en Italia gracias a un ensayo sobre la obra del escritor Eugenio Montale y en Francia, gracias a las reseñas publicadas en Navire D’argent. Los personajes enfermos svevianos, fueron un revulsivo en la conciencia fascista de la Italia del momento que exigía un canon literario de personajes psicológicamente sanos.

Ambientada en Trieste, crisol que reflejaba la múltiple composición del imperio austrohúngaro al que pertenecía. La ciudad era un puerto estratégico floreciente de astilleros donde su laboriosa población se dedicaba a la bolsa, al comercio, a la industria y florecían por todas partes compañías de seguros y bancos.

Sin embargo, el hecho de que sus gentes fueran activas y laboriosas no era óbice para que la ciudad ostentara uno de más altos índices de suicidio. Tal vez, influencia del bóreas, un viento violento y helado procedente del noreste conocido por proveer a Trieste de neuroasténicos.

La conciencia de Zeno

En “La conciencia de Zeno”, el protagonista Zeno Cosini, relata los hechos de su azarosa existencia. Un hombre burgués de la burguesa Trieste. Zeno nos revela al hombre que bajo la impronta de la apariencia y la hipocresía, en la oscura y honda zona de su psique enferma, se quita la máscara y la fachada social. Zeno nos cuenta lo que realmente siente. Ya utilizó anteriormente el recurso  Dostoievsky en “Memorias del subsuelo». El ruso comienza el relato con la memorable frase de: “soy un hombre enfermo, soy un hombre malvado. Creo tener una enfermedad incurable en el hígado”.

Italo Svevo no le pone tintes tan dramáticos a “La conciencia de Zeno”, sino que presenta un monólogo lleno de confesiones del protagonista impregnadas de gran ironía.

El vicio por el tabaco es la manifestación más ostensible de todas. Junto con la manifiesta actitud hipocondríaca de Zeno Cosini que a pesar de luchar contra ella, no logra vencer.

Su diario

De estos propósitos son testimonio las cuatro paredes de su recámara. También su propio diario, repleto de fechas y de las siglas «U. S.», que no significan, como dice irónicamente Zeno, «United States». Significan simplemente, «Ultima Sigaretta» (último cigarro, en español). Después de recurrir a médicos y múltiples medicinas, Zeno, ya maduro, decide ir al psicoanalista. No espera que lo sane, sino saber qué es una verdadera salud física y mental. Y sobre todo, volver a hallar a través de los sueños y los recuerdos “las rosas de mayo en pleno invierno”. El psicólogo le ordena escribir su autobiografía. Zeno obedece de mala gana, mezclando verdades y mentiras para burlarse del médico. Termina por calificarlo de “bestia”, “gran histérico”, que por haber deseado sin éxito a su madre se venga contra él. El Dr. S., a su vez, se vengará publicando la autobiografía.

Su cumbre

En La conciencia de Zeno, Italo Svevo demuestra conocer a Freud, de quien había traducido un libro en colaboración con un sobrino médico. No toma en cuenta la técnica del procedimiento psicoanalítico; para él el psicoanálisis, más que una adquisición científica, es un pretexto literario estupendo para escribir su novela. Svevo niega la función terapéutica del psicoanálisis. Él cree más en la autoconciencia, en el autoanálisis sin médico. En una ocasión confiesa divertido que un médico freudiano, al que había manifestado su desconfianza hacia el psicoanálisis, lo había interpretado como el “mordisco del animal primitivo presente en él para proteger su propia enfermedad”.

Fragmento de «La Conciencia de Zeno» de Italo Svevo:

Soy el doctor de quien se habla en esta novela a veces con palabras poco lisonjeras. Quien conozca el psicoanálisis sabrá juzgar la antipatía que el paciente siente por mí.
No voy a hablar del psicoanálisis, porque en este libro ya se habla bastante de él. Debo excusarme por haber inducido a mi paciente a escribir su autobiografía; los estudiosos del psicoanálisis fruncirían el ceño ante tamaña novedad. Pero él era viejo, y yo confiaba en que con esa evocación se refrescaran sus recuerdos del pasado y la autobiografía fuese un buen preludio para el psicoanálisis. Aun hoy mi vida me parece buena, porque me ha dado resultados inesperados, que habrían sido mayores, si el enfermo, en el momento culminante, no se hubiera sustraído a la cura, con lo que me privó del fruto de mi largo y paciente análisis de estas memorias.
Las publico para vengarme y espero que le disguste. Sepa, sin embargo, que estoy dispuesto a repartir con él los elevados ingresos que obtendré con esta publicación, con tal de que reanude su cura. ¡Parecía sentir tanta curiosidad por sí mismo! ¡Si supiera cuántas sorpresas le reservaría el comentario sobre las numerosas verdades y mentiras que ha acumulado aquí!.

Finalmente, Italo Svevo, un 13 de septiembre de 1928 es atropellado por un coche y fallece en Motta di Livenza. Como nota curiosa, recordar también que junto con las memorias que escribió su mujer, otra fuente importante para el conocimiento del autor, es otro libro que escribió su propio hermano Elio con el título de «Diario psicológico de Italo».

 

Aquí podéis descargar gratuitamente «La conciencia de Zeno» (en italiano).

Esperamos haber acercado un poco más la figura de Italo Svevo y sobre todo a sus novelas. Asimismo, recordad que si queréis más información sobre nuestros cursos no dejéis de visitar nuestra página o dejad comentarios.

Un saludo a todos

Rafa

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