El 28 de abril de 1937 se inauguró Cinecitta.

Nacida como herramienta de propaganda y «distracción masiva» durante los oscuros años del régimen fascista, Cinecitta se convirtió rápidamente en la mayor fábrica de sueños del Made in Italy, capaz de hacer frente a los legendarios estudios de Hollywood. Hoy en día, además de ser la ciudad del cine más grande de Europa, es la memoria histórica de casi ochenta años de cine.

Son los años treinta. El régimen fascista entiende el potencial del cine como una herramienta de propaganda.  Adopta para ello, una serie de medidas. Por un lado desalientan la importación de películas extranjeras, por el otro alimentan la producción local.

Mientras tanto, un incendio destruye en 1935 los antiguos estudios Cines. Se crean las condiciones para la construcción de un complejo más grande y nuevo, que cumple con la ambición de «Italia imperial» de Mussolini. La zona en cuestión se encuentra en un área de 500 mil metros cuadrados, a lo largo de la Via Tuscolana, a 9 kilómetros del centro de Roma.Los trabajos se completan en sólo 15 meses. El 28 de abril de 1937 se inaugura Cinecittà. El complejo es algo completamente nuevo en Europa y podría dar envidia incluso a los estadounidenses: 73 edificios (incluyendo 16 estudios cinematográficos, dotados de los equipos más avanzados), 40 mil metros cuadrados de calles y plazas, tres piscinas para rodajes subacuáticos, 35 mil metros cuadrados de jardines, 900 empleados permanentes.

Cinecitta. Inauguración de 1937 italianamente Madrid

Los comienzos

Una verdadera «ciudad del cine», que cuenta también con el Istituto Luce (memoria histórica de los inicios del cine italiano). También con el Centro Experimental de Cinematografía (hoy el más antiguo campo de cultivo italiano para actores y directores). La primera película que sale de los nuevos estudios es Escipión el Africano (1937) de Carmine Gallone. La censura fascista no permite la libertad de géneros. Por ello, en esta primera fase prevalece un cine de evasión. Filmes llenos de sentimientos apasionados y hombres fuertes y decididos. Amedeo Nazzari y Massimo Girotti serán sus protagonistas.

La edad de oro de Cinecitta llega en los años cincuenta con el género peplum (término que en la antigua Grecia indicaba la típica túnica de las mujeres), es decir todas esas películas históricas en un contexto bíblico o del Imperio Romano, que encuentran aquí el lugar perfecto: desde Quo vadis? (1949) y Ben Hur (1959), hasta Los últimos días de Pompeya. En el mismo período aparecen las primeras obras maestras firmadas por Visconti. De Sica y Fellini, le secundan, llamados a crear escuela en las sucesivas décadas.

La década de oro

En 76 años de vida se ruedan más de tres mil películas. 47 recibieron el codiciado premio Oscar. El complejo de la Vía Tuscolana mantiene su supremacía en Europa, modernizándose con los avances tecnológicos. Desde el año 2001, por ejemplo, se abre un espacio dedicado por completo a lo digital, con equipos entre los más sofisticados a nivel mundial.

El papel de la memoria histórica del cine italiano e internacional se confirma en los últimos años, especialmente a través de la valiosa labor del centro para la restauración y recuperación de películas, tanto en blanco y negro como en color.

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Más info: wikipedia

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