El misterio del 8 en Castel del Monte.

Castel del Monte, es uno de los castillos mas conocidos de Italia. Declarado Patrimonio de la humanidad en 1996. Se le reconoce su rigor matemático en la construcción. Castel del Monte es una armoniosa fusión de elementos arquitectónicos y decorativos. Una amalgama del mundo antiguo grecorromano, gótico del norte de Europa y Oriente musulmán.

Castel del Monte es en sí­ mismo, una joya de la arquitectura medieval. Recibe su nombre de la cercana iglesia de Santa María del Monte. Hoy desaparecida.

Fue mandado a construir por el Emperador Federico II de Suabia alrededor de 1240. Situado a 18 km de la ciudad de Andria, en Apulia, es una perfecta obra de formas y significados. El castillo se impone por sus monumentales dimensiones y su solitario emplazamiento dentro del territorio circunstante. Actualmente, tras siglos de abandono y vicisitudes, pertenece desde 1876 al Estado Italiano que lo adquirió por 25.000 liras.

Castel del Monte Castillo

8: el número guía de Castel del Monte.

Es notable comentar la orientación de Castel del Monte con respecto a su construcción. Diseñado para que tanto los días de solsticio como los de equinoccio, las sombras del sol sobre las paredes tengan una forma particular.

Pero, lo que llama poderosamente la atención de esta maravillosa pieza de arquitectura, es la forma octogonal de su planta. Antiguamente, el octógono era la figura intermedia entre el circulo, representación del cielo, y el cuadrado, símbolo de la tierra. El ocho es el número que recurre toda la obra.

Ocho son las torres, octogonales que se levantan en las ocho esquinas del castillo.

Ocho son los lados del castillo y también del patio interior. Por supuesto, ocho son las habitaciones de la planta baja y ocho las del primer piso.

Castel del Monte Plano del castillo

Castel del Monte: su función.

No está claro que motivó a Federico II mandar a construir esta fortificación. Precisamente, la ausencia de datos ha dado origen a muchas leyendas. El continuo recurrir del número ocho, las geometrías idénticas, la falta de corredores y otros elementos tí­picos de las construcciones militares, no hacen mas que aumentar el halo de misterio y la fascinación que rodea el castillo.

Fortaleza. El castillo se encuentra en lo alto de una colina que permitía tener una visión  optima de la campiña, del mar y de las ciudades próximas.

Esto era indudablemente útil en caso de un ataque enemigo. Sin embargo, los muros de la fortificación son de piedra cal, y por tanto, poco aptos para resistir un posible ataque. También faltan el foso y el puente levadizo. Las aspilleras son demasiado estrechas.

Como dato curioso por si hubiera pocos, uno más: las escaleras de caracol de las torres están dispuestas en sentido anti horario. Lejos de ser una simple curiosidad, tiene otra significación. Los defensores del castillo estaban obligados a empuñar las armas con la mano izquierda en caso de tener que subir a los torreones.

Otra teoría sobre su funcionalidad es la que fue concebido como castillo de Caza para Federico II. El rey amaba la montería. Podría ser, pero la presencia de una decoración muy delicada, piedras decorados con figuras mitológicas o la presencia constante del mármol, presente en todas las decoraciones de los pasillos, descartan esta hipótesis.

Por otra parte, faltan establos y otros elementos típicos de las residencias de caza de la época.

Castel del Monte: Templo de aprendizaje. 

Muchos estudios afirman que Castel del Monte era apto para la vivienda, pero, sin embargo, solamente por temporadas limitadas y para un grupo pequeños privilegiados cercados al emperador, dadas sus dimensiones.

Esto ha hecho pensar en su función como centro de estudios, meditación y observación astronómica.

Otra hipótesis soslaya la idea de que Castel del Monte podría haber sido un Hamman árabe. De esta forma se explicaría tanto la presencia ingeniosa de sistemas de canalización y almacenamiento del agua en numerosos tanques, como la presencia de tuberías de plomo que conducían a unos curiosos y originales cuartos de baño.

Sea cual fuese la real función de Castel del Monte, su emplazamiento y su peculiar forma tan fascinadora en aquel siglo, hicieron de este monumento un objeto de admiración y estupor por parte de súbditos, enemigos y aliados de Federico II. En conclusión, un símbolo de la grandeza y del poder de un gran emperador.

 

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